miércoles, 29 de mayo de 2013

Pon un cuento en tu vida

Estos cuentos son muy poco conocidos en nuestra literatura, ya que apenas se indagan en ellos, y es un género literario, que pasa desapercibido en todas las clases de literatura, desde primaria, hasta bachillerato. Cierto es, que hay muchos cuentos publicados e incluso en películas como Blancanieves, La cenicienta… Pero hay cuentos más allá que estos conocidos, fascinantes y emocionantes. Decir que, que los cuentos, como la mayoría de las personas creen, no son cosas de niños, también los son para los adultos. También explicar por qué he elegido estos cuentos: tras la lectura de Antología del cuento español del siglo XVIII. Edición de Marieta Cantos Casenave. Cátedra, letras hispánicas y Cuentos españoles del siglo XVIII. Edición de Borja Rodríguez Gutiérrez. Akal literaturas, he elegido los que me han resultado más interesante por sus descripciones, sus temas, sus argumentos y los que me han llamado la atención, aunque los demás tampoco tienen desperdicio. Recomiendo que le dediquéis un poco de tiempo a este maravilloso género que nos transporta a mundos fantásticos, caballerescos o simplemente aprender de forma didáctica y entretenida. 

Algunos recursos

Al igual que los temas, en la estructura de los pasa lo mismo, es decir, se podrían dividir en dos partes, ya que, unos cuentos tienen un argumento extenso como Intrigas venecianas o La Peña de los Enamorados y otros, tienen un argumento corto y escueto como El juez prudente o Alnaschar, aunque todos ellos tienen una introducción, un nudo y un desenlace.  Estos relatos coinciden en su forma de cuento. En todos ellos coincide el diálogo en ellos, al igual que las descripciones. La forma de narración cambia según le cuento, en la Historia de Palmira el narrador es personaje, la historia la cuenta la protagonista de la obra, que es Palmira, pero en la Historia del centauro azul  el narrador es omnisciente como en el Sultán Mahmud, El juez prudente, Intrigas venecianas, entre otros. Todos estos relatos tienen la intervención de forma dialogada de algunos de sus personajes como en el cuento de El sultán Mahmud¸ en el cual, aparece hablando el emperador: “ -Deseo saber –dijo el emperador- lo que dicen esos dos pájaros; escúchalos y dame razón de su conversación.” O en este otro cuento, Alnaschar: “-Esta canasta –decía- me ha costado cien dracmas comprando el surtido a un comerciante de grueso, y es todo mi caudal […]”. Todos estos cuentos escritos en prosa, tienen un lenguaje sencillo y cuidado, tanto los cuentos neoclásicos como Historia del centauro azul, como los románticos en el que se encuentra Intrigas Venecianas.  En ellos, encontramos descripciones para situar al lector sobre la acción que se narra, como en el cuento La Peña de los Enamorados: “Los campos están cubiertos de formidables escuadrones; se ven llegar cada día nuevos refuerzos, que engruesan y amenazan el ejército.”  O como por ejemplo, en la Historia de Palmira: “El cielo estaba sembrado de estrellas, la luna brillaba en los aires y la noche, revestida de su manto, cubría las colinas y los valles.” 

Otros temas.

Otro tema que se plasma en este cuento es el amor. Este tema también es habitual en los demás cuentos, aparece, además de en Historia del centauro azul, en el cuento de Melusina, con la historia de amor de Presina y Helinas, y por supuesto con la historia de Melusina y Raimundino.  Así mismo, este tema aparece presidiendo en La Peña de los Enamorados, cuento, que se asemeja a Romeo y Julieta, además de en estos cuentos, el tema universal del amor, aparece en la Historia de Palmira, tema central de la leyenda y también en el cuento de Intrigas Venecianas. Otros temas a destacar en Historia del centauro azul, es el travestismo de mujer, es decir, la mujer que se transformaba en hombre, tema muy usual en este siglo y usado por ejemplo en Don Álvaro o la fuerza del sino. En el cuento de Melusina, otro cuento fantástico y épico, origen de la casa de Lusiñán, al igual que el anterior, además del tema del amor aunque con final infeliz, está el tema de la traición, ya que Elinas traiciona a su mujer rompiendo una promesa, al igual que Raimundino quebranta la promesa que le hizo a su mujer, Melusina, por culpa de los celos. Este tema de traición también se halla en Intrigas Venecianas cuando Giannetta  traiciona a Alberto, ya que éste le cuenta un secreto a Giannetta y lo revela. También la traición se muestra en el cuento oriental del Juez prudente, cuando traicionan al protagonista al no devolverle el dinero que se lo había dejado guardado a su amigo.
Los cuentos con temas coincidentes son Historia del centauro azul, Historia de Palmira, Melusina e Intrigas venecianas, ya que en ellos se plasma el amor en sus distintas variantes: amor verdadero, amor trágico, amor imposible, amor por conveniencia…  Estos temas no aparecen en los cuentos Alnaschar, El sultán Mahmud, y El juez prudente, al igual que el tema de la traición, que solo se plasma en algunos de estos cuentos. Un tema a destacar de estos cuentos es el del honor. Primero aparece en Melusina, en la que la protagonista quiere que sus hijos se hagan hombres de honor. Se presenta también la Historia de Palmira, en la que el amado de la protagonista muere para que no le quiten en el honor a su mujer, pero donde más se refleja es en la Peña de los Enamorados. En este cuento, junto al amor, es el tema principal, ya que los amantes tienen un amor imposible por el origen de sus familias. Como se ha dicho antes, en la Historia del centauro azul, aparece el travestismo de mujer, este travestismo se podría dar también en Melusina pero con transformaciones al estilo mitológico. 
Tras estos temas de cuentos fantásticos, están los cuentos normalmente de origen oriental. Alnaschar, cuento moralizante, aparece el tema de la pereza y la soberbia. Este cuento pretende dar una enseñanza a sus lectores, al igual que el relato del Sultán Mahmud, cuyo tema es el buen gobierno. Y por último de estos cuentos con temas moralizantes es el cuento del Juez prudente, cuento neoclásico y simbólico, cuyo tema es la desconfianza, la traición y la justicia. Y por último, está el cuento de Intrigas venecianas, cuento romántico parecido a una novela, cuyos temas son el amor por conveniencia, la traición, el reencuentro de un padre con hijo, entre otros.

Todos estos cuentos, no tienen apenas similitudes completas, aunque si parciales en algunos temas como el amor o la traición. Unos son cuentos con los que se pretende entretener a los lectores, con historias fantásticas y mitológicas y otros cuentos son los que pretenden dar una moraleja a sus lectores, además de entretenerlos, aunque estos cuentos sean publicados en la misma época. 

martes, 28 de mayo de 2013

Tema del amor.

Tras los argumentos, pasaremos a los temas de cada cuento. Los temas de todos los cuentos son muy variados, aunque como siempre ha ocurrido en nuestra literatura y en la literatura universal, algunos son comunes entre ellos. El cuento de la Historia del centauro azul  es un cuento fantástico con varios temas implícitos en él como la igualdad ante la justicia, la hipocresía y la ignorancia de las personas, tema común en varios cuentos como en Intrigas venecianas. Otro tema que se plasma en este cuento es el amor. Este tema también es habitual en los demás cuentos, aparece, además de en Historia del centauro azul, en el cuento de Melusina, con la historia de amor de Presina y Helinas, y por supuesto con la historia de Melusina y Raimundino.  Por supuesto, este tema aparece presidiendo en La Peña de los Enamorados, cuento, que se asemeja a Romeo y Julieta, además de en estos cuentos, el tema universal del amor, aparece en la Historia de Palmira, tema central de la leyenda y también en el cuento de Intrigas Venecianas.

jueves, 23 de mayo de 2013

Intrigas Venecianas


-          Este cuento, titulado Intrigas Venecianas , cuyo autor es José María Blanco White, es un cuento totalmente diferente a los que se han elegido hasta ahora. Narra la historia de un chico que estaba Venecia en su mayor apogeo cuando un alemán llamado Alberto llegó a esta ciudad. Este hombre observaba la belleza de Venecia cuando el personaje le preguntó a un gondolero el por qué remaba tan rápido, a lo que el gondolero respondió que no quería que los corsarios le atraparan por culpa de él, también le preguntó que quiénes eran las mujeres que estaban en esa ventana. El gondolero le contestó: “-Todas son de casa, mi amo. A lo que veo, Vuesa Señoría se hallaría más que dispuesto a visitar a esas señoras. Ánimo pues, y al avante.” Alberto comenzó a enfadarse por las respuestas que le daba el gondolero, pero estaban pasando por la ventana que tenía Alberto puesto los ojos que su humor fue mejorando y le preguntó cómo podía entrar en la casa, y el gondolero le contestó que llamando a la puerta, asimismo le dijo que él había sido gondolero de esa casa y que a las señoras le gustaba los extranjeros y que además si quería, después de buscar posada, volverían a la casa y le dejaría en la puerta.  La casa de las señoras no parecía ser de mala fama, entonces Alberto poniéndose sus mejores galas decidió volver a la casa. Llegó a la casa y lo recibió primero el portero, y pasó al salón donde lo recibieron con mucho respeto. En breves, fueron llegando otros caballeros. Música, baile y juego amenizaban el momento, Alberto ganó cuarenta ducados, y logró una cita de la joven que le había tocado obsequiar aquella noche y contento regresó a su posada.
Fue a ver al banquero, el cual, tenía sus fondos y le preguntó sobre la casa que visitó la tarde antes, la respuesta fue poco agradable, y supo que la casa tenía muy mala fama. El banquero le dijo que tuviera cuidado con el dinero. Entonces, Alberto para sus adentros pensó que éste era un hombre mezquino y que debía marcharse para ver a su Giannetta. Cuando llegó, este alemán encontró a su Giannetta rodeada de personas de diferentes países, mientras que el banquero lo observaba, mientras devanaba su bolsa. Alberto no se daba cuenta de la catástrofe que se le acercaba.  Un día, Alberto firmó a la libranza que daba fin a su caudal, y había notado muchas semanas antes la frialdad y el despego de la muchacha hacia él. Alberto iba perdiendo doblones en los juegos y la obsesión que había cogido con Giannetta lo devoraba. El criado de Alberto, fue a pedirle prestado un poco de dinero al banquero, el cual, se lo negó, entonces Alberto decidió probar suerte en el juego por última vez, y acabar con su vida. Entonces un gondolero, le dio una carta de Giannetta diciéndole que no quería volver a verlo más. Tomando su capa veneciana se fue a con café retirado, donde los turcos solían ir para tomar opio, y compró una gran cantidad, suficiente para poder quitarse la vida. Apenas se sentó, una persona apareció arrojándole una carta en la mesa en la que decía: “Al Señor Alberto de Nuremberg, con toda prisa” Entonces Alberto, abrió la carta que ponía: “¿Qué intentas, joven temerario?¿Por qué pierdes toda esperanza? El cielo, a quien ofendes con tu desesperación, me ha hecho saber tus desgracias para remediarlas. Mañana cuando oscurezca haz oración ante el altar de la Virgen que está en el claustro interior de San Francisco. –quien vela en bien tuyo.” Entonces Alberto, abandonó la idea de suicidarse y esperó a que saliera el sol para dirigirse al claustro de San Francisco, al llegar buscó el altar de la virgen. Al poco tiempo un fraile se dirigía hacia él, y comenzó a hablar: “-Alberto- le dijo en voz baja al acercarse-, por el saber de tus pasos e intenciones que te mostró mi carta de anoche puedes inferir que no me eres desconocido. Si tienes cautela y eres capaz de guardar un secreto, tu fortuna se verá bien pronto restablecida. ¿Conoces a Mocénigo?” a lo que Alberto responde que sí. Entonces el fraile sigue hablando, le propone que conquiste a Elvira, hermana de Giannetta, para que su fortuna sea segura. Al marcharse el fraile, Alberto se quedó pasmado, se marchó a su posada, intentó dormir pero ideas extrañas le golpeaban la mente. Al amanecer fue al banco y le preguntó al cajero que si tenía algunas noticias para él, a lo que el cajero le respondió que cuatro mil ducados fueron depositados en su nombre, pero que el sujeto no quiso decir nada y acto seguido, el joven alemán le dijo que le mandaran quinientos a su posada. De camino, iba alabando al fraile y pensando en su Giannetta.
Al día siguiente, Alberto empezó a dedicarse a Elvira, y Giannetta, celosa de su hermana, pensó en darle una venganza. Entonces, esta mujer, empezó a demostrarle su amor a Alberto. El alemán, intentaba acercarse a Elvira, pero Giannetta con sus celos, se lo impedía. Tres semanas después, Giannetta, empezó a acercarse a un hombre rico de cincuenta años, y con esto, Alberto perdió los estribos, pero aún así Giannetta permaneció firme y le dijo que él era un ingrato por haberla abandonado por Elvira, entonces, Alberto le contó la aventura que tuvo con el fraile. Ella se llenó de alegría al saber su secreto. Se despidió de Giannetta y fue a la cita que tenía con el fraile. Allí, en el altar, apareció el fraile con cuatro embozados, diciendo que si hablaba o intentaba huir, lo matarían. Le vendaron los ojos, le ataron las manos, lo montaron en una góndola, y lo llevaron a una especie de fortaleza o palacio, lo encerraron en un aposento pequeño. Giannetta le cuenta a Mocénigo una noticia que bastó para que el Tribunal de los Diez se apoderase del confesor de Galeotto. Aparece el personaje de Fray Gregorio de Jerusalén, los dos son conducidos al Tribunal de los Diez, entrando por puertas diferentes. Al estar con el tribunal le preguntaron a Alberto si sabía quien estaba en la iglesia, pero él contestó que no lo sabía y fue conducido  fuera de la sala. Entonces, le preguntaron a Fray Gregorio, mientras los verdugos torturaban a Alberto, entonces el preso comenzó a hablar y entró Alberto casi desfallecido. Le dijeron que él no era alemán, a lo que Alberto respondió que estaban en lo cierto, que él nació en Madrid. Le preguntaron por el nombre del padre, pero dijo que su nombre era secreto. El presidente dijo que si no lo revelaba iba a ir otra vez al tormento, entonces Alberto con voz suplicante, rogó que no lo llevaran, que el secreto se lo guardó a la madre cuando estaba expirando pero que le iba a contar la historia sin decir nombre. Alberto empieza a contar la historia. La madre se fue a España, cuando tenía seis años, para ser azafata de la Reina. Su madre con su belleza y gracia conquistó a la corte, y servía a su señora. La Reina quería casarla con alguno de la corte, y la suerte hizo que se enamorara de un joven caballero. Se  casaron en silencio sin pensar en los enfados de los reyes. Llegó un embajador extranjero  que empezó a seguir a la bella alemana (que así la llamaban), incluso la reina intentaba persuadir a la madre. Un día el embajador volvió y la madre le dijo que estaba casada en secreto, y le dijo el nombre de su amado. Encarcelaron al padre y a la madre la enviaron a un convento. El padre, logró escaparse de la prisión, y nadie sabía su paradero. Al poco tiempo, la madre descubrió que estaba embarazada, quedó libre, pero no recuperó su honra y al ver que su marido, la había abandonado, juró que nunca volvería a pronunciar su nombre, y regresó a Alemania. Entonces, Mocénigo dijo: “-según lo que oigo –dijo a esto Mocénigo- , vuestro verdadero apellido es Guevara.”  Todos se quedaron sorprendidos al saber la noticia.  El padre era Fray Gregorio, a los cuales iban a separar pero Alberto suplicó que no lo hicieran. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Historia de Palmira, sacada de un manuscrito antiguo

El siguiente cuento, es la Historia de Palmira, sacada de un manuscrito antiguo ,este cuento narra la historia de Palmira, la cual, sale de su cabaña y se dirige a la orilla del río. Después se sienta en un sauce y contempla la naturaleza y con voz lastimera dijo: “¡objeto de mi eterno llanto! ¡Permíteme que riegue con mis lágrimas esta triste ribera y que recorra en mi imaginación unas memorias demasiado tiernas! Un ruido cerca de ella le hizo volver la cabeza, era su hijo, el cual le dice que por qué no le cuenta sus secretos, que ha escuchado su llanto y qué persona es la que le hace sufrir. Palmira le responde que él es su único consuelo de sus últimos días, y que le va a confesar lo que le pasa. Le dice que ahí reposa las cenizas de su padre, y que escuche su historia. Palmira entonces narra la historia a su hijo: cuando era pequeña perdió a sus padres, y  un familiar la recogió y la cuidó. Cuando tenía 18 años este familiar muere y ella se vio sola. Palmira necesitaba amar, quería un amigo, un apoyo y sin mucho esfuerzo encontró a Elidoro, el padre de su hijo. Se prometieron y él marchó para contar la noticia a sus padres. Una tarde de verano Palmira salió a bañarse en el rió, un momento después apareció un coche que se paró donde estaba ella. Era el señor Dorimon, dueño de aquel territorio, que paró al ver a Palmira, pero marchó y entonces al día siguiente Palmira vio a este señor acercarse a su cabaña solo. Ella sabía que los de su clase no respetaban el sexo, ni las leyes del honor en personas de rango inferior, aunque ella lo rechazó. A los pocos días Elidoro vuelve y ella lloró de alegría y concibieron a su hijo. Un día estando los dos sentados jugando con su hijo un hombre se avalanzó sobre Palmira. Este hombre era Dorimon, el cual, amenazaba a Palmira con un cuchillo y le decía a Elidoro que no se acercara, a lo que ella respondió: “¡Elidoro, déjame morir!”, pero su amor le dijo que no, que él tenía que defender su vida. Elidoro para salvar la vida de Palmira se arrojó al río, él le quiso hablar a Palmira pero el llanto no se lo permitía, y acto seguido se ahogó en el río. Tras librarse de los brazos de este terrible hombre, ella quería seguir los pasos de su amado, pero su hijo la llamó y se quedaron abrazados hasta que el día apareció. Volvió a su cabaña y todo hacía alimentar su dolor. Mandó a la familia de Elidoro la noticia de la tragedia, pero unos habían muerto y otros habían marchado a otros países, y ella quedó viuda y sola. Un día sentada en la orilla, pensó que había la posibilidad de que su marido se hubiera salvado,  así que se dirigió hacia Dorimon, preguntándole qué buscaba, entonces Dorimon le enseñó el cuerpo de Elidoro. Después de un largo silencio, Dorimon dijo así: “-los celos me incitaron a cometer el más negro delito. El modo ha sido el más cruel y lo elegí para evitar toda pesquisa y perder a tu esposo sin que luego apareciesen pruebas de mi delito. Mas luego que vi sacrificada la víctima de mi rabia, tus penetrantes gritos introdujeron en mi alma las heridas infernales, mis cabellos se erizaron y te abandoné temblando y espantado de mí mismo, el miedo me ataba los pies y me estorbaba huir, ¿pero de qué sirve decirte más?... Esta noche misma tomé este barquichuelo y yo mismo he buscado el cuerpo a quien animaba tan grande alma. Le hallé y oso presentarle a tus ojos.”. Él se arrojó al suelo, y ella le pidió que se levantara, y que le hiciera un hoyo para sepultar a su amado. Dorimon trabajaba sin descanso y ella empezaba a compadecerle ya que ella aunque tenía ese gran dolor, no tenía delito ninguno que le remordiese. Sepultó a su marido, y le dijo al reo que se marchara de su vista. Obedeció, diciéndole: “Los remordimientos que devoran mi alma te dejarán bastante vengada.” Entonces la madre le dice a su hijo, que este es un hombre desgraciado, que no busque venganza y que deje actuar a la justicia. Todas las noches esta mujer viene a pasar un rato a donde estaban las cenizas de su amado. Entonces la madre y el hijo guardaron un profundo silencio.
Este cuento por su final trágico, se asemeja al cuento de la Peña de los Enamorados tanto en la historia de amor, como en el final dramático. También tiene parecido con la  Historia del centauro azul, por su trama amorosa. 

 

martes, 21 de mayo de 2013

El Juez Prudente. Cuento oriental


-          Este cuento oriental, El Juez Prudente. Cuento oriental, se asemeja a los cuentos puestos anteriormente, sobre todos a los orientales como Alnaschar o El sultán Mahmud, sobretodo, en la moraleja final, y la estructura más o menos semejantes. El cuento narra la historia de un comerciante que trabajaba para países extranjeros, confió una bolsa de monedas a un Dervís, que creía que era su amigo y le pidió que lo guardarse. Después de un año, el comerciante vuelve y pide a su amigo que le devuelva el dinero, pero éste se lo niega. Entonces el juez le dice que él ha confiado en una persona  que desconocía su fidelidad y que sin testigos sería difícil, pero que vuelva a ver a su amigo y le hablara amigablemente. El comerciante le hizo caso, pero no funcionó, discutieron y durante esta disputa llegó un recado del Cadí para el, que quería que fuera a su casa. Cuando llegó lo recibieron en una hermosa sala y se le trató como se le trataba a las personas de alto rango, entonces  el Cadí, comenzó a hablar. Le dice que lo ha llamado para  darle un negocio de mayor importancia porque se va de vacaciones y no se fía de sus esclavos, por lo tanto, quiere entregarle un tesoro de gran valor a él.  El Dervís acepta y le jura guardar su tesoro. A  la mañana después el mercader va otra vez a la casa del Cadí y le dice que vuelva a ir a la casa del traidor. El mercader se dirige a su casa y cuando pronunció el nombre del Cadí, éste le dijo que todo había sido una broma y le devolvió su dinero y que no era necesario recurrir al Cadí. El mercader se dirigió entonces a la casa del Dervís para darle las gracias. Llega la noche y el Dervís se prepara para recibir el tesoro del Cadí, pero los esclavos del juez nunca aparecieron. Entonces al amanecer, el Dervís se dirigió a la casa del juez, para pedirle explicaciones y éste le dijo que ha sabido por un comerciante que es un traidor y que la justicia lo castigará si tiene otra queja similar. El Dervís se retira con una reverencia y lleno de vergüenza.