Estos cuentos son muy poco
conocidos en nuestra literatura, ya que apenas se indagan en ellos, y es un
género literario, que pasa desapercibido en todas las clases de literatura,
desde primaria, hasta bachillerato. Cierto es, que hay muchos cuentos
publicados e incluso en películas como Blancanieves,
La cenicienta… Pero hay cuentos más allá que estos conocidos, fascinantes y
emocionantes. Decir que, que los cuentos, como la mayoría de las personas
creen, no son cosas de niños, también los son para los adultos. También explicar
por qué he elegido estos cuentos: tras la lectura de Antología del cuento español del siglo XVIII. Edición de
Marieta Cantos Casenave. Cátedra, letras hispánicas y Cuentos españoles del siglo XVIII. Edición de Borja Rodríguez
Gutiérrez. Akal literaturas, he elegido los que me han resultado más
interesante por sus descripciones, sus temas, sus argumentos y los que me han
llamado la atención, aunque los demás tampoco tienen desperdicio. Recomiendo
que le dediquéis un poco de tiempo a este maravilloso género que nos transporta
a mundos fantásticos, caballerescos o simplemente aprender de forma didáctica y
entretenida.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Algunos recursos
Al igual que
los temas, en la estructura de los pasa lo mismo, es decir, se podrían dividir
en dos partes, ya que, unos cuentos tienen un argumento extenso como Intrigas venecianas o La Peña de los Enamorados y otros,
tienen un argumento corto y escueto como El
juez prudente o Alnaschar, aunque
todos ellos tienen una introducción, un nudo y un desenlace. Estos
relatos coinciden en su forma de cuento. En todos ellos coincide el diálogo en
ellos, al igual que las descripciones. La forma de narración cambia según le
cuento, en la Historia de Palmira el
narrador es personaje, la historia la cuenta la protagonista de la obra, que es
Palmira, pero en la Historia del centauro
azul el narrador es omnisciente como
en el Sultán Mahmud, El juez prudente, Intrigas
venecianas, entre otros. Todos estos relatos tienen la intervención de
forma dialogada de algunos de sus personajes como en el cuento de El sultán Mahmud¸ en el cual, aparece
hablando el emperador: “ -Deseo saber –dijo
el emperador- lo que dicen esos dos pájaros; escúchalos y dame razón de su
conversación.” O en este otro cuento, Alnaschar:
“-Esta canasta –decía- me ha costado cien
dracmas comprando el surtido a un comerciante de grueso, y es todo mi caudal […]”.
Todos estos cuentos escritos en prosa, tienen un lenguaje sencillo y
cuidado, tanto los cuentos neoclásicos como Historia
del centauro azul, como los románticos en el que se encuentra Intrigas Venecianas. En ellos, encontramos descripciones para
situar al lector sobre la acción que se narra, como en el cuento La Peña de los Enamorados: “Los campos están cubiertos de formidables
escuadrones; se ven llegar cada día nuevos refuerzos, que engruesan y amenazan
el ejército.” O como por ejemplo, en
la Historia de Palmira: “El cielo estaba
sembrado de estrellas, la luna brillaba en los aires y la noche, revestida de
su manto, cubría las colinas y los valles.”
Otros temas.
Otro tema que se plasma en este
cuento es el amor. Este tema también es habitual en los demás cuentos, aparece,
además de en Historia del centauro azul, en
el cuento de Melusina, con la
historia de amor de Presina y Helinas, y por supuesto con la historia de
Melusina y Raimundino. Así mismo, este
tema aparece presidiendo en La Peña de
los Enamorados, cuento, que se asemeja a Romeo y Julieta, además de en estos cuentos, el tema universal del
amor, aparece en la Historia de Palmira,
tema central de la leyenda y también en el cuento de Intrigas Venecianas. Otros temas a destacar en Historia del centauro azul, es el travestismo de mujer, es decir,
la mujer que se transformaba en hombre, tema muy usual en este siglo y usado
por ejemplo en Don Álvaro o la fuerza del
sino. En el cuento de Melusina, otro
cuento fantástico y épico, origen de la casa de Lusiñán, al igual que el
anterior, además del tema del amor aunque con final infeliz, está el tema de la
traición, ya que Elinas traiciona a su mujer rompiendo una promesa, al igual
que Raimundino quebranta la promesa que le hizo a su mujer, Melusina, por culpa
de los celos. Este tema de traición también se halla en Intrigas Venecianas cuando Giannetta traiciona a Alberto, ya que éste le cuenta un
secreto a Giannetta y lo revela. También la traición se muestra en el cuento
oriental del Juez prudente, cuando
traicionan al protagonista al no devolverle el dinero que se lo había dejado
guardado a su amigo.
Los cuentos
con temas coincidentes son Historia del
centauro azul, Historia de Palmira, Melusina e Intrigas venecianas, ya que en ellos se plasma el amor en sus
distintas variantes: amor verdadero, amor trágico, amor imposible, amor por
conveniencia… Estos temas no aparecen en
los cuentos Alnaschar, El sultán Mahmud, y
El juez prudente, al igual que el
tema de la traición, que solo se plasma en algunos de estos cuentos. Un tema a
destacar de estos cuentos es el del honor. Primero aparece en Melusina, en la que la protagonista
quiere que sus hijos se hagan hombres de honor. Se presenta también la Historia de Palmira, en la que el amado
de la protagonista muere para que no le quiten en el honor a su mujer, pero
donde más se refleja es en la Peña de los
Enamorados. En este cuento, junto al amor, es el tema principal, ya que los
amantes tienen un amor imposible por el origen de sus familias. Como se ha
dicho antes, en la Historia del centauro
azul, aparece el travestismo de mujer, este travestismo se podría dar
también en Melusina pero con
transformaciones al estilo mitológico.
Tras estos
temas de cuentos fantásticos, están los cuentos normalmente de origen oriental.
Alnaschar, cuento moralizante,
aparece el tema de la pereza y la soberbia. Este cuento pretende dar una
enseñanza a sus lectores, al igual que el relato del Sultán Mahmud, cuyo tema es el buen gobierno. Y por último de estos
cuentos con temas moralizantes es el cuento del Juez prudente, cuento neoclásico y simbólico, cuyo tema es la
desconfianza, la traición y la justicia. Y por último, está el cuento de Intrigas venecianas, cuento romántico parecido
a una novela, cuyos temas son el amor por conveniencia, la traición, el reencuentro
de un padre con hijo, entre otros.
Todos estos
cuentos, no tienen apenas similitudes completas, aunque si parciales en algunos
temas como el amor o la traición. Unos son cuentos con los que se pretende
entretener a los lectores, con historias fantásticas y mitológicas y otros
cuentos son los que pretenden dar una moraleja a sus lectores, además de
entretenerlos, aunque estos cuentos sean publicados en la misma época.
martes, 28 de mayo de 2013
Tema del amor.
Tras
los argumentos, pasaremos a los temas de cada cuento. Los temas de todos los
cuentos son muy variados, aunque como siempre ha ocurrido en nuestra literatura
y en la literatura universal, algunos son comunes entre ellos. El cuento de la Historia del centauro azul es un cuento fantástico con varios temas
implícitos en él como la igualdad ante la justicia, la hipocresía y la
ignorancia de las personas, tema común en varios cuentos como en Intrigas venecianas. Otro tema que se
plasma en este cuento es el amor. Este tema también es habitual en los demás
cuentos, aparece, además de en Historia
del centauro azul, en el cuento de Melusina,
con la historia de amor de Presina y Helinas, y por supuesto con la historia de
Melusina y Raimundino. Por supuesto,
este tema aparece presidiendo en La Peña
de los Enamorados, cuento, que se asemeja a Romeo y Julieta, además de en estos cuentos, el tema universal del
amor, aparece en la Historia de Palmira,
tema central de la leyenda y también en el cuento de Intrigas Venecianas.
jueves, 23 de mayo de 2013
Intrigas Venecianas
- Este cuento, titulado Intrigas Venecianas , cuyo autor es José María Blanco White, es un cuento totalmente diferente a los que se han elegido hasta ahora. Narra la historia de un chico que estaba Venecia en su mayor apogeo cuando un
alemán llamado Alberto llegó a esta ciudad. Este hombre observaba la belleza de
Venecia cuando el personaje le preguntó a un gondolero el por qué remaba tan rápido,
a lo que el gondolero respondió que no quería que los corsarios le atraparan
por culpa de él, también le preguntó que quiénes eran las mujeres que estaban
en esa ventana. El gondolero le contestó: “-Todas
son de casa, mi amo. A lo que veo, Vuesa Señoría se hallaría más que dispuesto
a visitar a esas señoras. Ánimo pues, y al avante.” Alberto comenzó a
enfadarse por las respuestas que le daba el gondolero, pero estaban pasando por
la ventana que tenía Alberto puesto los ojos que su humor fue mejorando y le
preguntó cómo podía entrar en la casa, y el gondolero le contestó que llamando
a la puerta, asimismo le dijo que él había sido gondolero de esa casa y que a
las señoras le gustaba los extranjeros y que además si quería, después de
buscar posada, volverían a la casa y le dejaría en la puerta. La casa de las señoras no parecía ser de mala
fama, entonces Alberto poniéndose sus mejores galas decidió volver a la casa. Llegó
a la casa y lo recibió primero el portero, y pasó al salón donde lo recibieron
con mucho respeto. En breves, fueron llegando otros caballeros. Música, baile y
juego amenizaban el momento, Alberto ganó cuarenta ducados, y logró una cita de
la joven que le había tocado obsequiar aquella noche y contento regresó a su
posada.
Fue a ver al
banquero, el cual, tenía sus fondos y le preguntó sobre la casa que visitó la
tarde antes, la respuesta fue poco agradable, y supo que la casa tenía muy mala
fama. El banquero le dijo que tuviera cuidado con el dinero. Entonces, Alberto
para sus adentros pensó que éste era un hombre mezquino y que debía marcharse
para ver a su Giannetta. Cuando llegó, este alemán encontró a su Giannetta rodeada
de personas de diferentes países, mientras que el banquero lo observaba,
mientras devanaba su bolsa. Alberto no se daba cuenta de la catástrofe que se
le acercaba. Un día, Alberto firmó a la
libranza que daba fin a su caudal, y había notado muchas semanas antes la
frialdad y el despego de la muchacha hacia él. Alberto iba perdiendo doblones
en los juegos y la obsesión que había cogido con Giannetta lo devoraba. El criado
de Alberto, fue a pedirle prestado un poco de dinero al banquero, el cual, se
lo negó, entonces Alberto decidió probar suerte en el juego por última vez, y
acabar con su vida. Entonces un gondolero, le dio una carta de Giannetta
diciéndole que no quería volver a verlo más. Tomando su capa veneciana se fue a
con café retirado, donde los turcos solían ir para tomar opio, y compró una
gran cantidad, suficiente para poder quitarse la vida. Apenas se sentó, una
persona apareció arrojándole una carta en la mesa en la que decía: “Al Señor Alberto de Nuremberg, con toda
prisa” Entonces Alberto, abrió la carta que ponía: “¿Qué intentas, joven temerario?¿Por qué pierdes toda esperanza? El cielo,
a quien ofendes con tu desesperación, me ha hecho saber tus desgracias para
remediarlas. Mañana cuando oscurezca haz oración ante el altar de la Virgen que
está en el claustro interior de San Francisco. –quien vela en bien tuyo.” Entonces
Alberto, abandonó la idea de suicidarse y esperó a que saliera el sol para
dirigirse al claustro de San Francisco, al llegar buscó el altar de la virgen. Al
poco tiempo un fraile se dirigía hacia él, y comenzó a hablar: “-Alberto- le dijo en voz baja al acercarse-,
por el saber de tus pasos e intenciones que te mostró mi carta de anoche puedes
inferir que no me eres desconocido. Si tienes cautela y eres capaz de guardar
un secreto, tu fortuna se verá bien pronto restablecida. ¿Conoces a Mocénigo?” a
lo que Alberto responde que sí. Entonces el fraile sigue hablando, le propone
que conquiste a Elvira, hermana de Giannetta, para que su fortuna sea segura. Al
marcharse el fraile, Alberto se quedó pasmado, se marchó a su posada, intentó
dormir pero ideas extrañas le golpeaban la mente. Al amanecer fue al banco y le
preguntó al cajero que si tenía algunas noticias para él, a lo que el cajero le
respondió que cuatro mil ducados fueron depositados en su nombre, pero que el
sujeto no quiso decir nada y acto seguido, el joven alemán le dijo que le
mandaran quinientos a su posada. De camino, iba alabando al fraile y pensando
en su Giannetta.
Al día
siguiente, Alberto empezó a dedicarse a Elvira, y Giannetta, celosa de su
hermana, pensó en darle una venganza. Entonces, esta mujer, empezó a demostrarle
su amor a Alberto. El alemán, intentaba acercarse a Elvira, pero Giannetta con
sus celos, se lo impedía. Tres semanas después, Giannetta, empezó a acercarse a
un hombre rico de cincuenta años, y con esto, Alberto perdió los estribos, pero
aún así Giannetta permaneció firme y le dijo que él era un ingrato por haberla
abandonado por Elvira, entonces, Alberto le contó la aventura que tuvo con el
fraile. Ella se llenó de alegría al saber su secreto. Se despidió de Giannetta
y fue a la cita que tenía con el fraile. Allí, en el altar, apareció el fraile
con cuatro embozados, diciendo que si hablaba o intentaba huir, lo matarían. Le
vendaron los ojos, le ataron las manos, lo montaron en una góndola, y lo
llevaron a una especie de fortaleza o palacio, lo encerraron en un aposento
pequeño. Giannetta le cuenta a Mocénigo una noticia que bastó para que el
Tribunal de los Diez se apoderase del confesor de Galeotto. Aparece el personaje
de Fray Gregorio de Jerusalén, los dos son conducidos al Tribunal de los Diez,
entrando por puertas diferentes. Al estar con el tribunal le preguntaron a
Alberto si sabía quien estaba en la iglesia, pero él contestó que no lo sabía y
fue conducido fuera de la sala. Entonces,
le preguntaron a Fray Gregorio, mientras los verdugos torturaban a Alberto,
entonces el preso comenzó a hablar y entró Alberto casi desfallecido. Le
dijeron que él no era alemán, a lo que Alberto respondió que estaban en lo
cierto, que él nació en Madrid. Le preguntaron por el nombre del padre, pero dijo
que su nombre era secreto. El presidente dijo que si no lo revelaba iba a ir
otra vez al tormento, entonces Alberto con voz suplicante, rogó que no lo
llevaran, que el secreto se lo guardó a la madre cuando estaba expirando pero
que le iba a contar la historia sin decir nombre. Alberto empieza a contar la
historia. La madre se fue a España, cuando tenía seis años, para ser azafata de
la Reina. Su madre con su belleza y gracia conquistó a la corte, y servía a su
señora. La Reina quería casarla con alguno de la corte, y la suerte hizo que se
enamorara de un joven caballero. Se casaron en silencio sin pensar en los enfados
de los reyes. Llegó un embajador extranjero que empezó a seguir a la bella alemana (que
así la llamaban), incluso la reina intentaba persuadir a la madre. Un día el
embajador volvió y la madre le dijo que estaba casada en secreto, y le dijo el
nombre de su amado. Encarcelaron al padre y a la madre la enviaron a un
convento. El padre, logró escaparse de la prisión, y nadie sabía su paradero. Al
poco tiempo, la madre descubrió que estaba embarazada, quedó libre, pero no
recuperó su honra y al ver que su marido, la había abandonado, juró que nunca
volvería a pronunciar su nombre, y regresó a Alemania. Entonces, Mocénigo dijo:
“-según lo que oigo –dijo a esto
Mocénigo- , vuestro verdadero apellido es Guevara.” Todos se quedaron sorprendidos al saber la
noticia. El padre era Fray Gregorio, a
los cuales iban a separar pero Alberto suplicó que no lo hicieran.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Historia de Palmira, sacada de un manuscrito antiguo
El siguiente cuento, es la Historia de Palmira, sacada de un manuscrito antiguo ,este cuento narra la historia de Palmira, la cual, sale de su cabaña y se dirige a la
orilla del río. Después se sienta en un sauce y contempla la naturaleza y con
voz lastimera dijo: “¡objeto de mi eterno
llanto! ¡Permíteme que riegue con mis lágrimas esta triste ribera y que recorra
en mi imaginación unas memorias demasiado tiernas! Un ruido cerca de ella
le hizo volver la cabeza, era su hijo, el cual le dice que por qué no le cuenta
sus secretos, que ha escuchado su llanto y qué persona es la que le hace
sufrir. Palmira le responde que él es su único consuelo de sus últimos días, y
que le va a confesar lo que le pasa. Le dice que ahí reposa las cenizas de su
padre, y que escuche su historia. Palmira entonces narra la historia a su hijo:
cuando era pequeña perdió a sus padres, y
un familiar la recogió y la cuidó. Cuando tenía 18 años este familiar
muere y ella se vio sola. Palmira necesitaba amar, quería un amigo, un apoyo y
sin mucho esfuerzo encontró a Elidoro, el padre de su hijo. Se prometieron y él
marchó para contar la noticia a sus padres. Una tarde de verano Palmira salió a
bañarse en el rió, un momento después apareció un coche que se paró donde
estaba ella. Era el señor Dorimon, dueño de aquel territorio, que paró al ver a
Palmira, pero marchó y entonces al día siguiente Palmira vio a este señor
acercarse a su cabaña solo. Ella sabía que los de su clase no respetaban el
sexo, ni las leyes del honor en personas de rango inferior, aunque ella lo
rechazó. A los pocos días Elidoro vuelve y ella lloró de alegría y concibieron
a su hijo. Un día estando los dos sentados jugando con su hijo un hombre se
avalanzó sobre Palmira. Este hombre era Dorimon, el cual, amenazaba a Palmira
con un cuchillo y le decía a Elidoro que no se acercara, a lo que ella
respondió: “¡Elidoro, déjame morir!”,
pero su amor le dijo que no, que él tenía que defender su vida. Elidoro para
salvar la vida de Palmira se arrojó al río, él le quiso hablar a Palmira pero
el llanto no se lo permitía, y acto seguido se ahogó en el río. Tras librarse
de los brazos de este terrible hombre, ella quería seguir los pasos de su
amado, pero su hijo la llamó y se quedaron abrazados hasta que el día apareció.
Volvió a su cabaña y todo hacía alimentar su dolor. Mandó a la familia de
Elidoro la noticia de la tragedia, pero unos habían muerto y otros habían
marchado a otros países, y ella quedó viuda y sola. Un día sentada en la
orilla, pensó que había la posibilidad de que su marido se hubiera
salvado, así que se dirigió hacia
Dorimon, preguntándole qué buscaba, entonces Dorimon le enseñó el cuerpo de
Elidoro. Después de un largo silencio, Dorimon dijo así: “-los celos me incitaron a cometer el más negro delito. El modo ha sido
el más cruel y lo elegí para evitar toda pesquisa y perder a tu esposo sin que
luego apareciesen pruebas de mi delito. Mas luego que vi sacrificada la víctima
de mi rabia, tus penetrantes gritos introdujeron en mi alma las heridas
infernales, mis cabellos se erizaron y te abandoné temblando y espantado de mí
mismo, el miedo me ataba los pies y me estorbaba huir, ¿pero de qué sirve
decirte más?... Esta noche misma tomé este barquichuelo y yo mismo he buscado
el cuerpo a quien animaba tan grande alma. Le hallé y oso presentarle a tus
ojos.”. Él se arrojó al suelo, y ella le pidió que se levantara, y que le
hiciera un hoyo para sepultar a su amado. Dorimon trabajaba sin descanso y ella
empezaba a compadecerle ya que ella aunque tenía ese gran dolor, no tenía
delito ninguno que le remordiese. Sepultó a su marido, y le dijo al reo que se
marchara de su vista. Obedeció, diciéndole: “Los remordimientos que devoran mi alma te dejarán bastante vengada.”
Entonces la madre le dice a su hijo, que este es un hombre desgraciado, que no
busque venganza y que deje actuar a la justicia. Todas las noches esta mujer
viene a pasar un rato a donde estaban las cenizas de su amado. Entonces la
madre y el hijo guardaron un profundo silencio.
Este cuento por su final trágico, se asemeja al cuento de la Peña de los Enamorados tanto en la historia de amor, como en el final dramático. También tiene parecido con la Historia del centauro azul, por su trama amorosa.
Este cuento por su final trágico, se asemeja al cuento de la Peña de los Enamorados tanto en la historia de amor, como en el final dramático. También tiene parecido con la Historia del centauro azul, por su trama amorosa.
martes, 21 de mayo de 2013
El Juez Prudente. Cuento oriental
- Este cuento oriental, El Juez Prudente. Cuento oriental, se asemeja a los cuentos puestos anteriormente, sobre todos a los orientales como Alnaschar o El sultán Mahmud, sobretodo, en la moraleja final, y la estructura más o menos semejantes. El cuento narra la historia de un comerciante que trabajaba para países
extranjeros, confió una bolsa de monedas a un Dervís, que creía que era su
amigo y le pidió que lo guardarse. Después de un año, el comerciante vuelve y
pide a su amigo que le devuelva el dinero, pero éste se lo niega. Entonces el
juez le dice que él ha confiado en una persona
que desconocía su fidelidad y que sin testigos sería difícil, pero que
vuelva a ver a su amigo y le hablara amigablemente. El comerciante le hizo
caso, pero no funcionó, discutieron y durante esta disputa llegó un recado del
Cadí para el, que quería que fuera a su casa. Cuando llegó lo recibieron
en una hermosa sala y se le trató como se le trataba a las personas de alto
rango, entonces el Cadí, comenzó a
hablar. Le dice que lo ha llamado para
darle un negocio de mayor importancia porque se va de vacaciones y no se
fía de sus esclavos, por lo tanto, quiere entregarle un tesoro de gran valor a
él. El Dervís acepta y le jura guardar
su tesoro. A la mañana después el
mercader va otra vez a la casa del Cadí y le dice que vuelva a ir a la casa del
traidor. El mercader se dirige a su casa y cuando pronunció el nombre del Cadí,
éste le dijo que todo había sido una broma y le devolvió su dinero y que no era
necesario recurrir al Cadí. El mercader se dirigió entonces a la casa del
Dervís para darle las gracias. Llega la noche y el Dervís se prepara para
recibir el tesoro del Cadí, pero los esclavos del juez nunca aparecieron. Entonces
al amanecer, el Dervís se dirigió a la casa del juez, para pedirle
explicaciones y éste le dijo que ha sabido por un comerciante que es un traidor
y que la justicia lo castigará si tiene otra queja similar. El Dervís se retira
con una reverencia y lleno de vergüenza.
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